lunes, 13 de octubre de 2008
Esquiva primavera
miércoles, 8 de octubre de 2008
Deseo de cosas imposibles

caminar sin rumbo por el medio de la calle,
atabiada sólo con la simpleza de mi piel
y mis ojos volados vueltos hacia mi.
Quisiera descender a las alturas de esos ojos,
que me vieran transparente en medio de la noche,
sumergida en un manto de blancura indeleble,
untando un manojo de verdades.
Quisiera sumergirme en la tibieza de la nieve,
adular los bochornos de las madres,
anulando la blancura de la ciencia
y escapando de la bajeza establecida.
Quisiera, finalmente, succionar el frescor de las brasas sofocantes,
apañando la llegada intrépida de la madrugada,
escondida en la solapa de mis últimos temores,
formando un castillo de ilusiones,
en el último escalón de mi humillación
martes, 7 de octubre de 2008
24 maneras de amar
2.- Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles.
3.- Pensar por principio bien de todo el mundo.
4.- Tener la manía de hacer el bien sobre todo a los que no se la merecerían teóricamente.
5.- Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.
6.- Multiplicar el saludo incluso a los semi conocidos.
7.- Visitar a los enfermos, sobre todo si son crónicos.
8.- Prestar libros, aunque te pierdan alguno. Devolverlos tú, es un compromiso.
9.- Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.
10.- Olvidar ofensas y sonreír especialmente a los ofensores.
11.- Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándolos.
12.- Tratar con antipáticos, conversar con los sordos sin ponerte nervioso.
13.- Contestar si te es posible, a todas las cartas.
14.- Entretener a los niños. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.
15.- Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.
16.- Recordar las fechas importantes (cumpleaños, aniversarios) de los conocidos y amigos.
17.- Hacer regalos muy pequeños que demuestren el cariño pero no crean obligación de ser compensados con otro regalo.
18.- Acudir puntualmente a las citas aunque tengas que esperar tú.
19.- Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.
20.- Dar buenas noticias.
21.- No contradecir a todos los que hablan con nosotros.
22.- Exponer nuestras razones en las discusiones pero sin tratar de aplastar.
23.- Mandar con tono suave. No gritar nunca.
24.- Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo. La lista podría ser interminable y los ejemplos similares infinitos. Y ya sé que son minucias. Pero con muchos millones de pequeñas minucias como éstas el mundo se haría más habitable.
viernes, 3 de octubre de 2008
Costumbre
¡¡¡A mover el culo, a mover el culo!!!
Hoy tuve mi primera clase de yoga, una compañera, que lleva años practicando esta disciplina tan mística, ofreció hacernos una clase los días viernes a la 1 de la tarde, antes de almuerzo. Así es que dije... ¡¡ya poh!! Busqué en mis cosas algo de ropa que se pudiera adecuar para realizar esta actividad física, me encontré con un bolso lleno de ropa deportiva que usaba en los tiempos que iba todos los días al gimnasio, me senté en la cama con el bolso en las piernas y recordé aquella época, era una fanática del deporte, no podía estar un día sin gimnasia, sino iba al gimnasio lo hacía en mi casa. Hacía t
ae-kwon-do, spinning, aerobox, tae-bo, flamenco, salsa, etc. etc. etc... También recordé el por qué dejé de hacerlo, una razón fue la bendita operación, me indicó el médico que no podía hacer deportes por lo menos en 8 meses, claro que se me pasó la mano, van 3 años casi. La otra fue la relación que comencé con mi actual pareja, me absorvía todo el tiempo, no fui capaz de hacérmelo para ir, bueno, dentro de muchas otras cosas que dejé de hacer... como escribir en mi blog, por ejemplo.martes, 30 de septiembre de 2008
El Hospital
Mirada a mi misma
Hoy nuevamente he tenido que sentarme a reflexionar. A través de este medio, los blogs, he ido descubriendo cientos de miles de posts, increíblemente redactados con cientos de miles de estilos distintos. Con cientos de miles de temas maravillosos, fotos, música, etc. Esto parece ser un medio, no simplemente para escribir y escribir, como en un diario de vida, he descubierto que mediante esto se puede también echar a volar la imaginación, perderse en la profundidad del conocimiento y de la búsqueda de uno mismo.Mi motor es el amor. Sin embargo, hoy me lo he cuestionado. He hecho una profunda introspección en mi misma y me he dado cuenta que la riqueza del espíritu está en observar lo que nos rodea y sacar nuestras propias conclusiones o quizás tan sólo contarlas con nuestro particular estilo de ver el mundo.
Cuestionarnos cómo actuamos cada día con nuestro entorno,
es quizás la tarea más difícil de cumplir, cosas con una simplicidad que de tan simple no vemos, se transforma en algo invisible e imperceptible. Preguntarnos qué hacemos para que esta ciudad en la que vivimos no se siga transformando en un basurero, preguntarnos qué le enseñamos a nuestros hijos para que no lo sigan haciendo, preguntarnos si vale la pena seguir engendrando vida ¿para qué? y ¿por qué?, me lleva a otra reflexión, existe algún motivo particular para que estemos en este mundo, como dicen por ahí tendremos alguna "misión" específica en esta tierra. Me declaro atea, muy a conveniencia debo reconocer, últimamente más cercana a lo celestial. Somos seres tan cambiantes, tan evolutivos. Si pensamos en nuestro discurso de hace 20 años, comprobaremos que ha cambiado substancialmente, no sólo en forma, sino muy de fondo. Cuestionarnos la crianza de nuestro primer hijo, que el pobrecito tuvo que sufrir nuestra inexperiencia, cual chivo expiatorio y compararla con la de nuestro último retoño, notamos que la dosis de aprehensión que tuvimos con él va bajando notoriamente cuando ya llegamos al cuarto.
Eso que pensábamos, que era tan terrible se transforma en no tanto, que las cosas que realmente son importantes descubrimos cual colador, que son las menos. Que tanto luchar por cosas que llegaban tangencialmente a nuestra vida, valieron la pena en el sentido de la experiencia que con ellas adquirimos, sólo eso. La mía me lleva a la misma conclusión de siempre, por más que reflexiono y reflexiono, que las únicas cosas que valen la pena atesorar, cuidar y cultivar son: el amor y la amistad. 
(Extraído de mi blog creado el 2005 "Ya no busco, simplemente me pierdo")
La Gotera
Carta a quienes me sobrevivan
- A mi gran amor, le agradezco los segungos, minutos, horas, días, meses y años que soportó mi detestable mal genio, infinitamente le agradezco las horas de caricias, besos y amor que me regaló con tanta inocencia. Valoro la mirada enamorada que me brindó en nuestro tiempo juntos, el gesto sincero de soporte incondicional. A él le dejo todas las fotos que tengo almacenadas en mi alma, todos los pedacitos de rocas que duermen en mis zapatos, las pisadas que dejé esparcidas por Valparaíso cuando bajábamos algún cerro tomados de la mano. Las puestas de sol con las gigantescas grúas de telón de fondo, abrazados suspirando, son para él. El suave vaivén del movimiento del tren camino a Quilpué, dejando el mar a nuestras espaldas, esa huella que dejé en el asiento junto a la ventana, le pertenece. En la cajita forrada con arpillera quedan todas las lágrimas, letras, sudores, cansancios, riñas, reconciliaciones, risas, desvelos, desapegos para que las use cuando no soporte mi ausencia. Debajo de la almohada, le dejo todos los besos y caricias que nos faltan desde ahora y hasta el día de su muerte.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Tarde familiar
El sábado pasado fue un día lindo. Hacía mucho, pero mucho tiempo que no compartía con mi hermano y su familia, tan cercanamente como ese día. Habíamos quedado de acuerdo en hacer algo en su casa después de las fiestas. Éramos: mi mamá, tres de mis cuatro hijos, mi amorcito y yo.
Nos pasó a buscar alrededor de las 14:00 hrs. en su corcel plateado que vuela como un avión. Llegamos a la localidad de Lonquén, en las afueras de Santiago. Se nota el aire distinto, sólo en la primera cuadra (de campo) te salen a saludar los pajaritos y algunos animales al camino, por cierto, demasiado angosto. Llegando a su parcela, nos salieron a recibir 11 perros, 8 cachorros, un labrador y dos pastores alemanes de proporciones, amedrentan sólo con su presencia, pero amigables y simpáticos con los que entran con su amo. jueves, 25 de septiembre de 2008
Nutrición literaria
lunes, 25 de agosto de 2008
Aquellas pequeñas cosas...
Hoy amanecí contenta, no sé por qué. A pesar de los muchos inconvenientes que aún persisten. Este grato estado me hace pensar en lo afortunada que soy, no puedo dejar de valorar la buena vida que llevo. viernes, 22 de agosto de 2008
Dejó una Stella de sabiduría en mi vida...
La conocí en el año 1993, en realidad, conocí primero a su hijo, Rodrigo. Ocurrió a mediados del mismo año en el que me separé. Luego de un tortuoso trance posterior a la separación, decidí dejar la casa que nos había cobijado por tantos años, cortar el lazo que me unía a ese hombre, al que amé como una loca. En ese tratar de rehacerme, encontré un departamento chiquito, cerca de la casa de mis padres, lo que era muy conveniente, principalmente para recurrir al siempre acogedor abrazo paterno, en esos momentos de penas profundas.No llevaba ni dos días acomodada allí, cuando una noche golpearon a mi puerta, era Rodrigo, un hombre de unos 40 años, muy alto, con facha de intelectual, apuesto, quien con una gran sonrisa me dio la bienvenida y me ofreció caballerosamente su ayuda en lo que necesitáramos, porque había advertido que me encontraba sola, con dos niños pequeños. Agradecí muy sorprendida y a la vez bastante desconfiada. No quería a ningún hombre metido en mi casa, sólo quería estar con mis hijos, vivirlos, consolarlos, acogerlos y amarlos. Pero poco a poco Rodrigo se fue acercando, sin invadir mis espacios y sin presionarme. Nos hicimos amigos inseparables, él también tenía dos hijos en esa época, dos niños bellos y amorosos, que se hicieron amigos de mis bellos y amorosos hijos. Pasaba todos los días a verme después de su trabajo, me ayudaba a hacer hoyos en los muros, a colgar repisas, instalar muebles, en fin, todo aquello para lo que las mujeres no estamos hechas. Luego del arduo trabajo, nos conversábamos un merecido cafecito con galletas.
De a poco comenzamos a interiorizarnos de nuestras vidas, me contó las razones por las que vivía con sus hijos, que además, vivía en la casa de su madre, mi vecina de la puerta del lado, STELLA DÍAZ VARÍN, no podía creer lo que me decía, estaba frente al hijo de una de las escritoras que más había admirado en mi vida.
Solapadamente, le conté que escribía, que tenía algunas poesías y algunos cuentos cortos y que no sabía si tenían algún valor. Después de esa conversación, a los pocos días a la misma hora que llegaba él a saludarme, sonó como siempre el timbre, abrí la puerta y, sorpresa, en vez de encontrar a Rodrigo allí, encontré a una mujer alta, afirmada con un brazo de la pared y con el otro en la cintura, me miró con sus ojos claros, se arregló la chasquilla y con una voz ronca y profunda, me dijo “soy tu vecina” y en ese momento caí en la cuenta de que estaba nada más y nada menos que frente a frente a la mismísima DOÑA Stella Díaz Varín, con una gran sonrisa, tapada por su mano, igualita a la de su hijo, continuó: “Estimada, me contaron por allí que osas decir que escribes poesía, quiero ver eso, no vaya a ser cosa que me salga gente al camino”. Desde ese día, Stella no dejó de ir ni un solo día a mi casa, me estimuló, me criticó, me aplaudió, me consoló… Nos hicimos amigas entrañables, la adoré y la odié.
No puedo dejar de decir que su hijo me inquietaba, comenzaba a gustarme, pero ese día que conocí a Stella, aparte de fumar, reírnos, cuchichear, filosofar y mil cosas más, me advirtió que lo único que no podía hacer, era tocar a su hijo, que si ella sabía que estábamos juntos, hasta ahí llegaría nuestra amistad. La preocupación más grande de su vida eran sus nietos, no quería por ningún motivo que los niños sufrieran. La verdad es que no la entendí mucho en ese momento, pero después de conocerla como la conocí, la entendí e hice caso de su consejo.
Si ya admiraba a esta mujer, conocerla no fue sino ratificar esta admiración, me guió como una madre que ayuda a caminar a su pequeño hijito, me ofreció su mano para apoyarme y no caer. Fue ella quien me dijo que mis palabras transmitían algo, que mis metáforas eran bellas, creativas y sentidas, que la poesía era 99% de transpiración y 1% de inspiración. Que no me dejara aplastar por la estitiquez mental, que luego de una gran verborrea, era natural que me sucediera lo contrario. Me enseñó a tener paciencia con mi cerebro, a tomarle el pulso a la creación, a no dejarme influir por nadie, que sólo permitiera correcciones de forma, no de fondo. Que me dedicara el mayor tiempo posible a pensar y a crear, que la sensibilidad y el talento existían, que había que pulirlos y entrenarlos.
Me dio consejos para mantener la piel joven y bonita, ella podía dar cátedra en
ese tema: “Niña jamás te estires demasiado la piel de la cara, eso evitará que te salgan arrugas”. Ella era una mujer bella, en su juventud se dedicaba a romper corazones, aún a la edad que la conocí seguía siendo bella, tenía una estampa “de gente”, como decía mi madre, que hablaba de sus días de riqueza en La Serena. Nunca me dejó entrar más allá del pasillo a su departamento. Yo intuí que algo había pasado con Stella con los años, había un motivo de peso para no mostrar una sonrisa amplia y siempre taparse la boca con la mano, había un motivo de peso para no mostrarme sus cosas, ella llevaba sus escritos a mi casa, ahí ella se explayaba, me educaba y era un poquito más feliz. Como todos deben suponer, los escritores, a no ser que sean extremadamente famosos, tienen pensiones miserables, que apenas alcanzan para vivir, Stella no era la excepción, a pesar de eso, se las arreglaba para regalarme un plato de caldillo de congrio cada vez que lo preparaba, y que le quedaba maravilloso.Fue invitada a Cuba, estaba tan contenta y entusiasmada con el viaje, porque por lo demás era para premiarla y editar un libro de poesías, se dedicó todo el tiempo de los preparativos para el viaje, a juntar cosas para llevarle a los cubanos pobres, papel higiénico, té, servilletas, cosas raras, que uno jamás regalaría, pero que para ella eran tesoros, contribuí también con eso, me contagió su espíritu optimista, estaba tan emocionada como ella con esta aventura. Al regreso de este viaje, llegó feliz con su librito de poesías, en un papel celeste, como un folleto, pero hermoso, el que ella valoró enormemente, por los pocos recursos con los que contaban.
Luego de 3 años de amistad diaria, me fui de ese departamento a vivir al hogar que había dejado antes y por desgracia perdimos el contacto, la misma vorágine con la que vivimos diariamente, nos impidió seguir siendo amigas, algunas veces nos topamos en el supermercado de la villa donde vivía, nos saludábamos cariñosamente y conversábamos un rato, no supe que estaba tan enferma, probablemente si hubiera sabido habría realizado esfuerzos para retomar nuestra relación.
Con estas líneas, quiero dar testimonio de la gran mujer que fue Stella, alegre, aún sin tener a simple vista razones para serlo, enojona, vehemente, esforzada, cariñosa, generosa y por sobre todas las cosas sabia, profundamente sabia. De lo privilegiada que he sido por haber recibido sus consejos, haber compartido un caldillo de congrio y un vaso de vino...
miércoles, 20 de agosto de 2008
Valparaíso
Me tomó la mano, sacó $280 para cada uno y me subió a un trolley, esos antiguos buses con "suspensores", con piso de madera, ¡¡nostaaaalgicos!!, algo venidos a menos ahora, pero simbólicos, que aún corren, casi nadie se sube a ellos, hay metro, miles de recorridos de micros, hay miles de medios para recorrer la ciudad, te hacen ver la belleza de lo que no se alcanza apreciar a la distancia.
subí a uno de esos, luego a una micro chica que volaba, recorrí sus cerros de la mano de un conocedor profundo del puerto, me mostró unas callecitas estrechas, de esas que tú no sabes si cabe o no un auto, pero no importa, porque la gracia es precisamente esa, preguntarte cómo lograron dibujar una arquitectura, un paisajismo tan complejo, tan bello, donde más encima vive gente.
Luego de subir por uno de esos míticos ascensores, el Turri, donde te da la impresión de que en cualquier momento te caes y ver por sus ventanitas la maravilla del cerro combinado con el mar, me fui sorprendiendo mámiércoles, 13 de agosto de 2008
El Flaco
Hace algunas semanas, casi llegando a mi trabajo, vi un perrito, muy famélico, tratando de cruzar una calle atestada de vehículos, todos locos por ir más rápido, los que ovbiamente ni siquiera notaban la presencia de este animalito. Tenía una patita lesionada, por lo que sólo se sostenía con 3 y en un estado de patente deterioro físico. Pensé... en otra época lo hubiera adoptado (cuando era chica llevaba a mi casa a cuanto perro perdido se me cruzaba por delante), qué lástima no poder hacer nada, me sentí muy miserable. Fin de semana largo
Estamos a horas de comenzar un fin de semana largo, con lluvia pronosticada y mucho frío por venir. Otro fin de semana largo que pasaré sólo con mis hijos, nuevamente quedaré a solas con mis pensamientos, extrañando el calor de ese cuerpo, por ahora, mío. Me pregunto si lo extrañaré de verdad, si disfrutaré más de lo que sufriré. Tengo un par de panoramas para estos días, pero me está embargando la duda. 
Falsedades
Tenderíamos a pensar que oriente, por su milenaria cultura, debiera tener superado el tema de la belleza física, de la superficialidad que aqueja desde siempre a occidente. Siendo una civilización tan espiritual, con tantos arraigos cabalísticos, supersticiosos y religiosos, con tanta rigidez en su estructura, en la enseñanza de sus hijos, en la defensa de su idiosincrasia. Es difícil entender lo sucedido la noche inaugural de las Olimpíadas, por un lado el tema de la guerra, del que ya realicé mi desahogo algunos posts atrás, y por otro este fraude. ¿Entenderá Yang Peiyi, "la fea", a sus poquitos 7 años, por qué su cara no era la apropiada para estar sobre el escenario?. Se mirará en el espejo y se preguntará qué problema puede provocar en las personas el que le estén saliendo sus dientes y que probablemente no estén tan derechos como los de Lin Miaoke. Por lo demás esta etapa en los niños es normal y bastante graciosa, pero que no altera para nada el timbre de voz, la entonación, la afinación, la dulzura de su canto o la gracia de sus movimientos.martes, 12 de agosto de 2008
Olimpíadas de deportes versus Olimpíadas de la muerte
El viernes 8 de agosto, mientras en Beijing, a pocas horas de su inicio, se realizaban los últimos preparativos para la gran fiesta de inauguración de las Olimpíadas, Georgia preparaba un ataque aéreo, con misiles contra la ciudad de Tsjinvali, en Osetia.Contrastando con este hecho atroz, en China, a pocas horas de ocurrido esto, todo era expectación y felicidad, ese glamoroso día viernes 08-08-08, a las 20:08 hrs, durante 88 minutos, comenzaría el tan preparado y ansiado show, mientras en Tsjinvali, a la hora de almuerzo ya llegaban los primeros impactos, a su vez, Rusia al enterarse de este ataque arremetió contra los primeros atacantes, provocando lo que todos ya sabemos. Comenzaba una nueva guerra, otra incomprensible decisión de algunos hombres, otra vez tendremos que llorar la muerte de niños, abuelas, madres, padres, niñas, abuelos, mujeres. Seguramente, se reclutarán a jóvenes para que defiendan, no sus vidas, sino los intereses de unos cuantos.
, aunque sea medianamente satisfactorio para todos, no entiendo como hay personas que no tengan ni el más mínimo aprecio por la vida, pero por sobre todas las cosas, por la vida de los inocentes, de los que no quieren morir porque no han empezado todavía a caminar, de mujeres que no podrán entender por qué sus compañeros ya no están más a su lado, o las casas que habían construido con esfuerzo y amor, están en el suelo, convertidas en escombros o en cenizas. lunes, 11 de agosto de 2008
Chaitén

Hoy amaneciste oscura,
Amor de madre
El fin de semana estuve ordenando miles de papeles amarillos, con ese impregnante olor a guardado, fotos lindas, negativos, etc... y aparecieron cosas muy, pero muy antiguas: escritos en una de esas arcaicas máquinas mecánicas de escribir, en las que no podías equivocarte, en las que cada error era fatal. Mi corazón dio un salto, no me acordaba de lo antiguas que son mis palabras, de lo antiguos que son mis sentires y mis versos. Luego de leerlos, volver a sentir el nacimiento de mi primera hija, la llegada de su menarquia, la separación que más me costó asumir y reflexionar sobre la juventud que me invadía en esos momentos, lo niña que era, decidí mostrárselos a mi mamá. No dijo nada, se quedó muda, me miró por sobre la hoja y sólo una lágrima leve salió del costado de sus ojos, tímidamente. Me preguntó por el autor de esas hojas amarillas, se mostró incrédula al saber que eran originales, escritos por la que tenía al frente hacía más de 25 años. Sorpresivamente, los tomó y se los guardó. Pensé que quería leerlos con más calma, pero no, los escondió y me pidió que no se los mostrara a nadie, porque eran muy valiosos, me ordenó que recopilara todo lo que había escrito, me rogó que no publicara nada en internet (porque alguien me los podía robar) y que ella se encargaría de hacer un libro y publicarlos. 







