lunes, 8 de marzo de 2010

A mis amigos y amigas, hermanos y hermanas



Poco queda por decir, quizás no poco, pero duele, cuesta, no sale, está todo desordenado en mi mente, igual que mi país. Ha pasado una semana y tanto de los peores dos minutos y medio de toda una nación.

A pesar de estar alerta y al tanto de todo este tiempo, recién asomo la cabeza de debajo de una mesa, sólo mis ojos van de un lado a otro, tratando de convencerme que todo fue una horrible pesadilla.

Es tan increíble, las personas de las zonas más devastadas, pensaban que su localidad era la peor de todas, sin tener ninguna posibilidad de informarse por ningún medio, y en las que fue menos violento también, nadie sabía que medio Chile estaba en el suelo, las hermosas playas sureñas, balnearios históricos, tranquilos... desaparecieron.

No me atrevería a decir que afortunadamente no me pasó nada, ni a mi ni a mis cercanos, físicamente estamos bien, pero todos finalmente estamos dañados, partidos por la mitad, sangrando y llorando infinitamente.

4 comentarios:

manu dijo...

Me es imposible imaginar ciertamente lo sucedido. Veo imágenes todos los días, pero hasta parece ficción, imposible de ser real. Estimo que para entender lo que pasó, uno tiene que estar ahí, sentir el miedo.

Me deja un poco más tranquilo tener noticias tuyas, estaba un poco preocupado.

Cualquier cosa que necesites, o que haga falta avisame.

Te mande un beso enorme…y que la cuestión mejore. Fuerza!

decisiones para la vida dijo...

Manu querido, muchas gracias por tu apoyo, ni te imaginas lo bien que se siente saber que tras la cordillera tengo un amigo con sus brazos abiertos. Gracias, eres una linda persona.
Besotes,
Mona

Luzjuria dijo...

Manita, podemos creer que estamos y somos los dueños del mundo, pero de un momento a otro la tierra se mueve y nos hace darnos cuenta que aun somos insignificante al lado del poder de la naturaleza... un besote

Taty Cascada dijo...

¿Qué pasa que no escribes?, tus entradas están detenidas y yo te descubro ahora. Compartimos un país y el dolor de nuestros hermanos, pero yo ya regresé a los poemas y de ellos me nutro para volver a la normalidad.
Un abrazo.