viernes, 28 de noviembre de 2008
Teletón
La huincha de la chala
martes, 25 de noviembre de 2008
La hernia
Lorenzo: ¡¡Almudita!! ¡¡Mi amor!! ¿Puedes venir un segundo?
Almudena: Espérame un minuto por favor, estoy terminando, me voy a bañar y aprovecho de ver que tienes.
Apurando el paso, bota una taza, pasa a llevar el agua hirviendo y se quema el brazo, se tropieza con un juguete dejado descuidadamente en el suelo...
Almudena: A ver... ¿qué es eso tan raro?
Sacándose la toalla, muestra en su ingle una pretuberancia importante. Almudena tratando de no fijar la mirada en otra parte más interesante, se inclina y pone sus dedos sobre este bulto.
Lorenzo: Ves amor que es extraño, lo descubrí hace un par de semanas, pero no era tan grande, ahora me sorprende, porque aparte de impresionar por su tamaño, parece que impide que este otro cumpla con su deber...
Almudena: Es cierto, es muy impresionante. ¿Fuiste al médico? Creo que es una hernia, mi papá tenía una y usaba un aparato de cuero, como un "colaless" que tenía una parte que hacía que no se saliera. Quizás podrías usar una de esas, si es que no quieres operarte.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Señales de humo
La comunicación ha evolucionado de forma impresionante. Me pregunto, es
estos tiempos de globalización, en los que te puedes conectar con el mundo entero en un segundo, en nuestras relaciones interpersonales, esas en las que tienes que ver la cara y los ojos del otro ¿qué ha pasado con esa? ¿Será bueno o no tanto esto de la comunicación a solas?¿Será bueno o malo esto de no mirar la cara ni traducir el brillo de los ojos?
No sé si alguien más que a mi le pasa, suena el teléfono y piensas: ¡¡¡Diablos!!! ¡¡Estoy ocupada, no tengo tiempo para hablar ahora!! y estás metida en el computador probablemente ¡chateando con alguien! o tratando de coordinar alguna idea para subir un post aquí. En estos casos me siento pillada por mi misma en una actitud que considero deplorable.
ir a ver a la persona con la que querían
comunicarse, luego aparecieron los teléfonos, pero no todos podían tener uno, por lo que por muchos años la comunicación se dio en persona, en vivo y en directo. Si nos vamos más atrás, los primeros habitantes debía comunicarse con señales de humo y tambores. Cuando pienso en eso, me pregunto, cómo habrán sido los códigos para entenderse, cómo habrán sabido que querían decir los que emitían el mensaje y qué pasaba si había mucho viento, se desvanecía en el aire eso que querían comunicar.viernes, 21 de noviembre de 2008
Una copa de vino blanco
jueves, 20 de noviembre de 2008
El Paro
Como en los mejores tiempo de dictaruda, la movilización de los trabajadores llegó a nuestra fiscalía, los jefes han autorizado el paro en todas las fiscalías del país, a pesar que para todos los funcionarios públicos los paros son ilegales. Me pregunto ¿se habrán movilizado sus íntimos valores solidarios? o ¿les habrá dolido el bolsillo?
lunes, 10 de noviembre de 2008
Diálogo de sordos
viernes, 7 de noviembre de 2008
¡¡¡NOTICIAS!!!
jueves, 6 de noviembre de 2008
Desalojo
"Un gesto vale más que mil palabras", versa el dicho popular. No cuenta mucho que digas una y mil veces "te amo" a alguien, si con tus actos dices lo contrario. Pequeñas actitudes van formando nuestro mapa emocional de la persona que tenemos al frente, mucho más que sus dichos.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Regalo
martes, 4 de noviembre de 2008
Padres
Es compleja la relación entre padres e hijos en la adolescencia. Muchas veces pensamos, en esa inestable etapa, que nuestros padres son nuestros verdugos. Que, lejos de querernos, sólo intentan manipular nuestra vida e imponernos sus valores, sus criterios, sus temores. Lo peor ocurre cuando, sin sospechar las consecuencias, llevamos a ese primer amor a nuestro hogar parental, ese hogar que nos cobijó y consoló de niños, que nos guió y desde donde sacamos todo lo que somos. En ese momento los empezamos a ver como verdaderos ogros, como extraños. Se nos hace difícil entender los motivos de su odiosa reacción.
Avanzando en el tiempo, nos empezamos a dar cuenta que, contrario a todas nuestras predicciones, ese amor que cuestionaron tanto, ese que no aceptaron, saca sus garras y nos hace encontrarles la razón, decirnos íntimamente: "¿por qué no le hice caso?". ¿Qué ocurre, entonces, que nuestros ojos no ven lo que nuestros padres? ¿Es efectivo que tienen ojos en la espalda y en el entrecejo?Cuando ya somos grandes, hemos decidido qué hacer con nuestra vida, tenemos un proyecto de familia y somos padres, esos ojos extras aparecen, incipientes.
A medida que vamos tornándonos más peritos en la faena de criar, se abren cada vez más. Definitivamente, al convertirnos en padres vamos adquiriendo ese ojo, que conocemos como intuición, debe ser el inmenso amor que sentimos por nuestros hijos, que nos hacer ver más allá de lo que ve la visión a través de los ojos con los que nacemos. Distinto es, cuando las aprehensiones no son producto de la intuición, sino de la discriminación. Cuando el parámetro con el que medimos a ese proyecto de pareja de nuestros retoños es el clasismo o racismo. Es cierto que queremos lo mejor para nuestros hijos, pero ¿qué es lo mejor?, ¿será que ellos son perfectos?, ¿serán medidos con la misma vara con la que medimos? o ¿será que vemos todas nuestras esperanzas, sobre todo las que no pudimos concretar, en ellos?. Personalmente, cuando mi hija mayor me presentó a su primer novio (a sus poquitos 16 años), casi me morí. Aparecieron en mi todos
esos sentimientos nefastos que detesto en otras personas, pero me controlé, no dije nada. Sólo hablé cuando ella me lo pidió, cuando el enamoramiento estaba cediendo y empezaba a ver más claro. Aproveché esa oportunidad para decir todo lo que sentía cuando la veía con él, traté de ser neutra y omitir todo comentario clasista y racista, me mordí la lengua, ya que lo único que hubiera logrado, habría sido provocar toda su ira, lógicamente amparada en los valores que de mi heredó, su defensa y protección. Por fortuna, solita se dio cuenta de que no era para ella, después de un par de escándalos que le hizo fuera de nuestra casa. Luego de varios años, encontró otro compañero, al que quiero y acepto, pero como no todo puede ser perfecto, mi madre, es decir, su abuela le dio un sermón horrible, le vaticinó un futuro negro, porque él es actor. "Un muerto de hambre, seguramente ella tendrá que mantenerlo"... Por suerte, es sólo la abuela y no ejerce mayor presión en mi hija.Lo que he aprendido en todos estos años de mamá, es que debemos pensar siempre que, el día que a nuestros hijos les toque el turno formar su nido, ellos serán lo suficientemente sabios como para recordar y respetar todos los valores que les entregamos durante su vida, esos que están fírmemente arraigados en ellos. No debemos nunca dejar de repetirles que siempre contarán con nosotros para apañarlos cuando lo necesiten y hacerles saber que siempre, pero siempre los necesitarás cerca, los extrañarás y querrás mimarlos. Debes aceptarlos, comprenderlos y dejarlos ser personas, igual como tú quisiste que te aceptaran, te comprendieran y te dejaran ser persona.

















